La obra “Arquitectura popular en tierra de Molina” analiza, como fruto de un exhaustivo estudio, el estado de conservación de los edificios del señorío
Nació del lamento y de la lástima de ver como se detruía un patrimonio de alto valor artístico y cultural”, resume de este modo Teodoro Alonso Concha como surgió la idea de escribir “Arquitectura popular en tierra de Molina, destrucción y conservación”, libro que fue presentado el lunes en Guadalajara. Fruto del trabajo de campo y de un exhaustivo estudio, que se prolongó durante cuatro años, realizado por sus cuatro autores –el propio Teodoro Alonso, Diego Sanz Martínez, Elena Sanz Gutiérrez y Álvaro Hernández Herranz– esta obra posee un lado pedagógico, didáctico y otro político con el fin de que “sirva para salvar este patrimonio heredado que es parte del legado que dejaremos a nuestros hijos”, afirma Teodoro Alonso, quién no duda en situar a Guadalajara, en una escala del uno al diez, en el noveno puesto.
Un modo de vida
Acompañados en la presentación de esta obra, la primera que tiene como objeto la arquitectura popular de esta zona, por la Delegada de Cultura, Riansares Serrano, los autores fueron desgranando el contenido de la misma.
De la parte histórica y geopolítica se encargó Diego Sanz, historiador. En la arquitectura de nuestros pueblos se puede contemplar como influyen muchos factores a la hora de configurar la fisionomía, la disposición o los materiales empleados en estas construcciones. La orografía y los materiales cercanos, como la piedra o la madera sirvieron en el caso de la zona molinesa para levantar la mayor parte de los edificios. Otro de los aspectos reseñables es la disposición de los núcleos urbanos, que hasta el siglo XVI, momento en que las fronteras se relajaron, estuvieron situados en altos y en torno a un castillo, por su carácter defensivo, bajando después a las vegas de tierras fértiles.
Además, se pueden dividir estas edificaciones en función de la clase social de sus moradores. Así, nada tienen que ver las que pertenecían a los pecheros, el pueblo llano, con las que ostentaban los señores, marcadas las fachadas de todas estas con el escudo familiar.
Fuente:
guadalajaradosmil.es