Milton Barragán (Huigra, 1934) encontró, en la música, la materia prima para sus esculturas.
Los movimientos clásicos de las célebres sonatas de Bach, Beetthoven y Mozart fueron solo un pretexto para que el escultor experimente con texturas, con luces y sombras, su pensamiento, sus ideas y sus sensaciones, que ahora plasma en sus piezas
A la muestra ‘Estructuras y laberintos’, que se abre este jueves, a las 19:00, en la Alianza Francesa, la ve como “una gran obra musical, acabada y perfecta”.
Barragán no es de aquellos artistas que disfruta al exponer cada año. Su última exposición fue en el 2006, cuando llevó a escena sus series escultóricas, elaboradas en la técnicas del pavonado (hierro, fundido al rojo). Pero señala que esta fue una excepción, “ y no pudo dejar pasar por alto la invitación de Juan Cueva, presidente de la Alianza Francesa, quien le tentó a hacerlo”.
Exhibe 25 obras, elaboradas en piezas completas de hierro. Sobresalen trabajos como Divertimento IV, Cuatro Estaciones, Andante Presto y Adagio II. “Son espacios con límites que marcan el laberinto que cada uno quiere descifrar. Ritmos de la forma abstracta”, dice.
Las temáticas de sus piezas son las mismas. El abrazo, el amor, la voluptuosidad y el placer son el eje de sus creaciones. En Divertimento IV, por ejemplo, se ve a un grupo de pequeños hombres trabajando en la construcción de un vehículo. De pronto estos seres pasan a ser el motor de la pieza. Ellos son las llantas y el compartimento de su laberinto. El artista hace de sus trabajos una arquitectura habitada.
Carlos Areán, crítico español, mira que en las obras “hay una perfecta intercomunicación entre los ámbitos espaciales del exterior y el que con sus vacíos crea su interior. La visibilización del espacio es su preocupación”.
Juan Cueva, presidente de la Alianza Francesa, piensa que en estas obras el artista “perfecciona la técnica y consolida su estilo. Está firme en cada obra”.
Fuente:
elcomercio.com