A finales de los ochenta, Bilbao era casi un modelo mundial de ciudad sucia, vieja y deprimida. Zorrozaurre era uno de sus barrios estrella.
Ahora, 20 años después, la arquitecta Zaha Hadid ha presentado su plan urbanístico para la isla que separa Sarriko de Olabeaga, 70 hectáreas de terreno vacío que la iraquí ha resuelto como un proyecto de arquitectura. Para entendernos: tengo la sensación de que Hadid ha soñado el nuevo Zorrozaurre como si fuera un simple edificio.
Esa es la grandeza de su talento. El problema es la enorme dimensión de la obra y la dificultad de su ejecución. Yo espero verlo, ya que el tiempo de incubación entra dentro de mis parámetros de esperanza de vida: 20 años. Pero era de esperar que un experimento tan novedoso provocara polémica.
Un arquitecto tildaba la propuesta de «impresentable»; otro acusaba a Bilbao de seguir «planes torcidos» en la búsqueda incesante de su identidad local. Yo creo que es una apuesta realista, siempre y cuando el espacio público prevalezca de verdad sobre el privado. Esta es mi gran duda. Bilbao como capital de lo imposible. La caldera está en plena ebullición.
Fuente: 20minutos.es