Nunca tuvimos tanta capacidad tecnológica como hoy en día pero, sin embargo, tanto en arquitectura como en el diseño, nunca hemos dicho más banalidades que ahora", asegura Manuel Estrada, haciendo una síntesis del panorama mundial.Pero no todo es "mortandad creativa" como asegura el español Estrada. Los proyectos que reúne esta edición se resisten: tienen el acierto de crear obras notables explotando al máximo las posibilidades tecnológicas y expresivas de unos pocos materiales.
Disparados a explorar los usos del acero, los ganadores del premio Ternium Siderar hacen un buen aporte con objetos, artefactos y equipamiento sin precedentes (páginas 4 y 5). Una especie de teatrino a lo Aldo Rossi, unas plataformas flotantes y unos pergolones que se cubren de enredaderas son algunos de los proyectos galardonados en este premio, que serán expuestos en la próxima Bienal de Venecia.
En cambio, usando al máximo las cualidades del vidrio, el estudio japonés Saana creó un centro mágico: el nuevo Pabellón de Cristal del Museo de Arte en la ciudad de Toledo, Ohio (páginas 6 a 8) que, según Nicolai Ouroussoff, es una especie de elegante laberinto de paredes curvas, que puede volver a despertar la fe en la magia de ese material.
El proyecto de Becker y Ferrari para el Parque Central de Mendoza también comparte esta virtud de hacer del recurso tecnológico, simplemente, un medio para hacer
arquitectura. El parque se construye con muy pocos materiales: la piedra, el hormigón y el verde. Un material que como pocos tiene la virtud de generar a lo largo del tiempo las situaciones más variadas.
Como decía Mies van der Rohe, la arquitectura es un ladrillo sobre otro con mucha cultura. Una frase que excluye lo banal.
Fuente: Clarin