Notas especiales: Videos de Arquitectura Dubai Historia de la Arquitectura Dormitorios Casas Cubiertas Instalacion Puertas más...
Arquitectura Hoy
20 de Septiembre del 2017
Portada
Videos de Arquitectura

JEAN NOUVEL SORPRENDE CON UN TEATRO A ORILLAS DEL MISSISSIPI


 



PROYECTO INTERNACIONAL: GUTHRIE THATER JEAN NOUVEL

Arrojo industrial en medio del campo




Implantación en la ribera del Mississipi, junto a un elevador de granos.



Impacto. Superficies espejadas sobre lenguaje industrial. Un 'Skybox' en la torre genera reflejos que parecen fuego.

Para quienes quieren que sus héroes sean siempre previsibles, Jean Nouvel se ha puesto algo problemático.

Hace dos décadas Nouvel estableció su reputación con el proyecto para el Instituto del Mundo rabe, en París, cuya fachada sur es una enorme grilla de aberturas de acero afiligranadas que parecen inescrutables lentes de cámaras fotográficas.

En los años que siguieron este arquitecto se dedicó sobre todo a construir formas grandes y audaces, y mostró una suerte de obsesión fetichista con la tecnología, al mismo tiempo que de su galera de mago sacaba constantemente ilusiones ópticas.

Sin embargo, sus proyectos más recientes, como la Torre Agbar —una estructura fálica colorida como un caramelo—, y la anárquica mezcla del Musée du Quai Branly en París, han virado marcadamente hacia lo excéntrico, como si Nouvel (que tiene ahora 60 años), estuviera más interesado en dejar volar libremente su imaginación que en impresionar a los críticos y académicos.

El nuevo Guthrie Theater de Minneapolis debe gustarles a quienes tienen nostalgia del Nouvel de los años 80. El teatro se levanta a orillas del Mississippi y sus formas rotundas se apoyan en la visión de una América fornida e industrial. Seguramente su arrojada estructura conquistará a los tecnofetichistas. Como amable y meditada respuesta al nuevo desarrollo del turismo cultural que se advierte en las ciudades estadounidenses, este edificio expresa un nuevo significado del agreste paisaje en que está emplazado.

El sitio es un paraíso modernista situado en una franja que alguna vez fue industrial, a orillas del río Mississippi. Junto al complejo hay un elevador de granos, similar a los que Le Corbusier elogió como el equivalente americano del Partenón, como "los magníficos primeros frutos de una nueva era". Del otro lado del río se yergue una planta generadora de energía eléctrica; al norte, el agua corre a través de una serie de esclusas por debajo de un puente industrial.

Desde luego, tal como muchas otras ciudades, Minneapolis sufrió una transformación económica gradual. La mayoría de los viejos molinos harineros de la ciudad se cerraron tiempo atrás. El elevador de granos de concreto que se ve junto al complejo teatral fue preservado como monumento histórico; y los grandes almacenes cercanos han sido convertidos en cooperativas. El diseño de Nouvel toma sus claves iniciales de la historia de la ciudad. La escala del complejo encaja muy bien en la estructura general de la zona aledaña. Las formas cúbicas que se amontonan cerca reiteran la imagen de la central eléctrica que se ve del otro lado de la calle, con lo que el teatro queda vinculado con el antiguo carácter industrial de la ciudad y no con los centros de compras y las torres de oficinas del centro.

El hombre y la máquina. Pero la ruda imagen de un paisaje regido por hombres y máquinas se ve atemperado por el típico matiz subversivo de las obras de Nouvel. El revestimiento metálico está teñido de azul noche, un símbolo del estrecho conservadurismo que evoca la idea de un asesino impecablemente trajeado. Una pequeña terraza de un amarillo brillante como el de los galones de los policías emerge atrevidamente de la fachada del edificio que da al río.

Enormes paneles de espejo enmarcan la terraza del restaurante, y captan imágenes fragmentarias de la ciudad. En las dos torres que se elevan desde el complejo como chimeneas de alta tecnología se ven unas figuras con LEDs de color anaranjado.

El gesto más impactante de Nouvel en esta obra es una forma voladiza que se proyecta hacia el río y cuya punta está cortada abruptamente en un ángulo muy pronunciado. Vista desde el otro lado del río, la estructura parece un puente que no lleva a ninguna parte. Pero cuando el espectador se aproxima a la entrada principal por Second Street, como seguramente harán la mayoría de los visitantes, el puente voladizo se lee como una extensión de un puente peatonal que corre desde el complejo teatral hasta una estructura de estacionamiento situada del otro lado, una réplica de las vías peatonales aéreas que se ven por todas partes en el centro de Minneapolis.

En el puente voladizo hay un bar y una terraza abierta. Pero su papel es fundamentalmente simbólico. Al embarcarse en un alarde estructural tan espectacular para lo que muchos considerarían un espacio secundario, Nouvel está postulando y defendiendo el valor de las experiencias tangenciales, muchas veces lo más importante de la vida.

Dentro del complejo, la sala principal —de 1.100 butacas— que es una suerte de guiño al Modernismo liberal de los años 60, rinde homenaje al edificio original del Guthrie, con frecuencia subestimado, que Ralph Rapson diseñó con un escenario que se extiende audazmente hacia adelante, acortando la distancia entre los actores y el público.

Nouvel diseñó también un teatro proscenio de 700 asientos —más conservador pero de un erótico color rojo de lápiz labial, que desafía la engolada formalidad del espacio— y una sala cúbica negra, de 300 butacas, destinada al teatro experimental.

Pero el verdadero corazón del edificio es su tejido conectivo, algo así como un foyer público de doble circulación, donde los espectadores podrán reunirse durante el intervalo. En un extremo, una gran ventana domina el área donde los trabajadores del complejo ordenan la utilería; y desde el lado opuesto la gente puede salir hasta el bar y la terraza del brazo levadizo.

Aquí y allá, en las paredes del foyer, débiles como sombras, están impresas las imágenes de representaciones anteriores, fantasmas del pasado del Guthrie. Pero cuando el espectador sale al bar, recupera la sensación de movilidad. Las ventanas están enmarcadas en un acero espejado que mezcla vistas de la ciudad con imágenes refractadas de edificios cercanos. Cuando el tiempo está caluroso, la brisa que entra por una gran ventana abierta incorpora al ambiente los olores del espacio exterior.

Súbitamente no sabemos con absoluta certeza dónde estamos; y eso forma parte del encanto. La ciudad también es un teatro, un vasto e inestable laboratorio constantemente reformulado por las fuerzas económicas, políticas y de la imaginación. Pero esa realidad rara vez es tan seductora como la realidad del Guthrie.

Fuente: Clarin

 







ARCHIVO - artículos de www.arquitecturahoy.com
Artículos del 2009:
Febrero, Enero
Artículos del 2008:
Junio, Mayo, Marzo, Febrero, Enero
Artículos Especiales:
Dubai, Historia de la Arquitectura, Dormitorios, Casas, Cubiertas, Instalacion, Puertas.
Artículos del 2007:
Diciembre, Noviembre, Octubre Septiembre, Agosto.
Artículos de 2006:
Noviembre, Octubre, Septiembre, Agosto, Julio, Software Gratis.

SITIOS AMIGOS

Arquitectura
Apostilas PDF
Tutorials PDF
Manuales PDF
Biografías
Tutoriales
Recetas
Dietas
Monografías
Pesca
Turismo
Messenger
Programas
Diseño



Arquitectura Hoy © 2008