MORELOS / una opinión sobre los espacios públicos en Monterrey
MAL INTENTO BIEN INTENCIONADO
Arq. Aline M Tom Villarreal / Arq. Francisco J González Vega

La ciudad de Monterrey cada vez más se transforma en una urbe donde la actividad social, pública, se desarrolla auspiciada casi por completo por el comercio. Así, los centros comerciales, malls, climatizados, cerrados y excluyentes poco a poco se vuelven la única opción de “disfrutar la ciudad” o su vida cívica. Es obvio que Monterrey es una ciudad que carece de espacios públicos abiertos exitosos tanto en calidad como en cantidad. Puesto que muchos de ellos no cubren con los requisitos básicos que requiere una región donde el clima es extremoso.
El corredor comercial Morelos solía estar dentro de nuestra lista de espacios públicos abiertos exitosos. Probablemente no el más apto estéticamente hablando. Pero con suficiente vegetación frondosa, una que otra banca salpicada a lo largo de la calle y espacios propicios para la espontaneidad callejera, la gente se ocupaba de hacer el resto.
El esfuerzo del Gobierno por regenerar la ciudad y en particular el centro de Monterrey es favorable. Sin embargo no podemos dejar de cuestionarnos acerca del mecanismo por medio de cual se asigna, se desarrolla y finalmente se autoriza un proyecto de carácter PUBLICO.
La remodelación de Morelos es un mal intento, bien intencionado. La
solución arquitectónica planteada, no puede ser mas que mediocre. Padece de una completa miopía al aspecto climático de la región y muestra una torpe e ilusa propuesta de paisaje y mobiliario urbano.
Nos imaginamos al diseñador o arquitecto, autor de esta idea, navegando infinitamente por la red al momento de proyectar, sin tomarse la molestia de haber recorrido Morelos y haber vivido el espacio para anticipar las aberraciones de su creación.
Así mismo visualizamos al político vanagloriándose de su “Oh grandiosa obra para el pueblo” cuando en realidad ahora Morelos resulta una calle inhóspita para la gente que cotidianamente la usa.
Varios errores notorios son: una deficiencia en el número, selección y ubicación del mobiliario; las bancas colocadas a pleno rayo de sol, los parasoles que no emiten sombra alguna, las jardineras vacías sin vida sin protección, los basureros insuficientes y la vegetación que en vez de dar vida al espacio lo vuelve fúnebre.
Es justo para la ciudad y para sus habitantes que el Gobierno y las personas responsables de llevar a cabo la regeneración de los espacios públicos se preocupen por darle la importancia a su proceso de creación y diseño arquitectónico. Sería deseable que se dejara en manos de arquitectos capacitados, informados y seleccionados a través de concursos abiertos y expuestos a la opinión pública. De no ser así los ciudadanos seguiremos sufriendo la ciudad a causa de la incompetencia, cerrazón y despotismo de quienes, supuestamente, trabajan para el pueblo.
Fuente: 01.LAB artchitecture