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Arquitectura Hoy
20 de Octubre del 2017
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PLASTICIDAD Y RESISTENCIA


 



El arquitecto, considerado todo un artista, puede elegir el elemento para encarar sus obras, pero en ningún caso inventarlo.

Al comenzar este texto nos hemos referido a la preponderancia de los aspectos materiales y técnicos en la arquitectura. El material es una condición de existencia para todas las artes plásticas, si bien hay que señalar que, aun cuando es una condición necesaria, no es suficiente. El arquitecto, el artista puede elegir el material pero en ningún caso puede inventarlo; como dice René Berger: "La intervención del artista no alcanza a la naturaleza del material, sino al uso que hace de él".
El material es considerado en función de su utilidad y esto deriva de las cualidades que aquél ofrece: plasticidad o propiedad de la materia que le permite adoptar una forma y conservarla, y resistencia u oposición activa del material a la acción del artista. El grado de plasticidad y el de resistencia varían de un material a otro.
Así, por ejemplo, la resistencia de la madera es menor que la del mármol. Decimos de esta resistencia que es activa desde el momento en que manifiesta sus virtudes y, en cierta medida, impone su carácter al artista.
De este modo, artista y materia -aquello a través de lo cual la forma se hace sensible- son artífices protagonistas en un grado de igualdad. Podemos hablar también de una cierta "simpatía" de los materiales o de cómo actúan sobre nosotros y nos transmiten estados de ánimo diferentes; así decimos que la madera es cálida y que el mármol es frío. En cualquier caso, en el arte y, en consecuencia, en la arquitectura, la materia no queda reducida a ser únicamente el soporte de una determinada forma. Potente y dócil a la vez, ofrece al artífice sus características para que, atendiendo a ellas, extraiga sus mejores posibilidades en su obra, siendo un factor básico a tener en cuenta al analizar aquélla.
El material arquitectónico cumple dos funciones: la constructiva y la ornamental. Tradicionalmente estas funciones han ido ligadas a la habitual clasificación de los materiales en "nobles" (mármol, madera...), que pueden ir vistos, que no precisan revestimiento que los oculte, y los "pobres" (ladrillo, hormigón...) que, a lo largo de la historia del arte, encontramos repetidamente camuflados bajo capas de estuco, mosaicos, ladrillos vidriados o placados de piedra. Los materiales constructivos pueden ser clasificados según su origen. Así tenemos: 1. Materiales pétreos naturales (piedras de todo tipo); 2. Materiales pétreos artificiales (piedra artificial, cerámicas, vidrios...); 3. Materiales aglomerantes (cales y cementos) y aglomerados (hormigones); 4. Materiales metálicos (hierro, acero...); 5. Materiales orgánicos (madera, corcho...); 6. Materiales plásticos.

Las piedras

La piedra, mineral sólido y duro, de composición variable no metálico, pero que sí puede contener sales y óxidos metálicos, es un material de construcción tradicional utilizado desde tiempos prehistóricos y forma parte de los materiales pétreos naturales. Son adecuadas para la construcción todas aquellas piedras que por sus condiciones de compacidad y dureza son aptas para ser talladas.
Existen muchas variedades, siendo las más habituales la arenisca, la berroqueña o granito y la caliza, entre otras. Para trabajarla se usa la maza y el pico de cantero si es blanda, y las cuñas y la sierra si es dura. Cuando está tallada en forma de paralelepípedo o prisma regular se llama sillar, si es pequeña y sólo tiene una o dos de sus caras talladas se denomina sillarejo y si es grande y únicamente está desbastada se la denomina bloque.
El modo en que se disponen los sillares para construir un muro o cualquier otra parte de una edificación se conoce con el nombre de aparejo y puede ser de múltiples tipos; a soga, con todos los sillares dispuestos a lo largo, mostrando su lateral, también llamado aparejo de cítara; a tizón, cuando los sillares del paramento se colocan con su dimensión mayor perpendicular al paramento, llamado asimismo aparejo de llaves; inglés, aquel en que los sillares se colocan alternando las hiladas a soga y a tizón, correspondiéndose verticalmente las juntas; belga, sillares dispuestos en hiladas alternas a soga y a tizón, con una hilada intermedia a soga; isódomo, aparejo cuyos sillares son todos iguales y que fue utilizado con frecuencia en la Grecia antigua; pseudoisódomo, se diferencia del anterior porque alterna hiladas de alturas diferentes; poligonal, formado por piedras picadas en forma de polígono irregular; reticular, o aparejo típicamente romano, formado por piedras picadas cuya cara vista es cuadrada, pero colocada de forma vertical, a la manera de un rombo. Se denominó "opus reticulatum", etc.
Entre los materiales pétreos artificiales se cuenta la propiamente denominada piedra artificial, muy usada en la construcción, de propiedades y aspecto análogo a algunas piedras naturales, formando bloques de hormigones compuestos de cemento y arena, gravilla, etc.

El ladrillo, su consistencia y la cocción

El ladrillo, situado también en este grupo, pertenece a la rama de la tejería o de los productos cerámicos que adquieren consistencia por procesos físicos como la cocción. Es una masa de arcilla cocida, en forma de paralelepípedo rectangular, que posee destacadas cualidades de resistencia, rigidez y duración.
Existen multitud de variedades, bien sea atendiendo a su composición o a su forma. Entre las primeras podemos citar el ladrillo de cal y arena; el de armado, que incluye viguetas de hormigón; el flotante, de gran ligereza, fabricado con piedra pómez y cal; el refractario, resistente a la acción del fuego gracias a la utilización de arcilla refractaria; el silico-calcáreo, a base de arena y cal; el de vidrio; el esmaltado, etc.
Clasificados por su forma podemos citar entre otros el ladrillo agramillado, de aristas vivas y caras rehundidas para alojar el mortero; el de cuña, para arcos, en forma de dovela; el hueco, que lleva en su interior canales prismáticos o cilíndricos; el moldurado, para la construcción de molduras o cornisas, etc.
Si bien el ladrillo ha venido siendo considerado un material modesto, ha demostrado ser, a lo largo de la historia de la arquitectura, un material capaz de afortunados logros tanto a nivel estructural (sistema de arcos y bóvedas) como a nivel decorativo.
Ha sido utilizado como material de construcción, sin recubrimientos, en Mesopotamia, en etapas del arte hispano-musulmán (en Andalucía y Aragón), en algunos momentos del Barroco, durante el Modernismo, etc., y como material de recubrimiento, en su versión vidriada, en los grandes imperios del Oriente Próximo.
También, el vidrio pertenece al grupo de los materiales pétreos artificiales, según la clasificación de Orus Asso, obteniéndose por la fusión de ciertos óxidos. Algunos tipos de vidrio son el vidrio laminado, el que después de la fusión y el refino se extrae entre dos rodillos formando una cinta continua que, posteriormente, pasa al horno de recocer para su solidificación; vidrio prismático, es el laminado, con una cara lisa y otra formando prismas paralelos; vidrio templado, es aquel que ha pasado por un proceso especial de caldeo y enfriamiento rápido, con lo que aumenta su resistencia a las roturas mecánicas y debidas a cambios de temperatura, etc.

Los aglomerados cada vez más utilizados

Los materiales aglomerantes son aquellos que tienen la propiedad de adherirse unos a otros y se usan en construcción para unir los materiales, para recubrirlos o bien para formar pastas llamadas morteros u hormigones que pueden extenderse o disponerse en moldes, encofrados, que al secarse adquieren el estado sólido. Entre los más habituales figuran la cal, el cemento, el yeso, etc.
El primer aglomerante utilizado en la historia fue la arcilla y en los países cercanos al Mar Muerto (Asiria, Babilonia...), el betún. La cal, óxido de calcio, es una sustancia que al contacto con el agua se hidrata y que al mezclarla con arena forma la argamasa o mortero. El cemento es un compuesto natural o artificial formado a base de cal cocida y pulverizada.
Mezclando un aglomerante, hoy el cemento, con arena, grava o piedra machacada yagua, se obtiene el hormigón. Para darle forma se utilizan unos moldes de madera o metálicos, encofrados, dentro de los cuales se seca y adquiere las características de un bloque sólido. Estos bloques deben ser incluidos en el grupo de materiales aglomerados, materiales obtenidos por moldeo de una sustancia granulada.
El hormigón ya se utilizó en Asia y Egipto. En Grecia existieron acueductos y depósitos de agua hechos con este material, y en Roma se empleó en la construcción de las grandes obras públicas. Antes del descubrimiento del cemento (siglo XIX) se usaban como aglomerantes las cales grasas e hidráulicas. Desde finales del siglo pasado, el hormigón se usa asociado al hierro, denominándose hormigón armado, especialmente utilizado en sus comienzos en la construcción de depósitos, puentes y obras de ingeniería.
Una variante del hormigón armado es el hormigón pretensado, cuyas armaduras metálicas han sido previamente tensadas para que lo compriman.
Otras variedades del hormigón son el apisonado, amasado con poca agua y que una vez colocado en la obra es sometido a un apisonado; el colado, de consistencia muy fluida, que puede deslizarse fácilmente; el de escoria, en el que, además de cemento se mezcla escoria de carbón de coque; de pómez, poco pesado, utilizado para rellenos muy ligeros, con gravilla de piedra pómez; plástico, de consistencia media, es el más usado en las construcciones en las que se utiliza el hormigón armado, entre otros.

Los materiales metálicos

Entre los materiales metálicos más utilizados en la construcción sobresale el hierro. Ya lo utilizaban los griegos como material auxiliar, (grapas para reforzar las uniones entre sillares o almas para unir los tambores de las columnas...), y durante el Renacimiento en forma de tirantes para reforzar las delicadas arquerías cuatrocentistas. Pero el uso sistemático del hierro llega en el siglo XIX, en el que materiales que en un principio sólo fueron considerados en función de su utilidad y estuvieron ligados al mundo de la ingeniería recibieron un nuevo tratamiento, una nueva consideración, que les confirió rango artístico.
Los tipos de hierros utilizados en construcción son muy numerosos.
Algunos de ellos son conocidos por el nombre del tratamiento que han recibido y que les confiere unas determinadas características, como el hierro galvanizado, el forjado, el fundido, el dulce..., o bien reciben el nombre de la forma que presentan y que determina la función que adoptan dentro de la construcción: es el caso del hierro doble te, del laminado, del hexagonal o del denominado Isteg, o hierro especial para el hormigón armado, que se forma torciendo sobre sí mismas dos varillas de hierro de sección circular.
Otro metal de gran uso es el acero, que lo utilizó por primera vez la Escuela de Chicago y desde entonces se usa con frecuencia, al igual que el aluminio, el cobre, etc.
Entre los materiales orgánicos hallamos la madera, el corcho, las cañas, las cuerdas... La madera es el principal material constructivo en aquellas regiones en las que la piedra escasea. Dada su abundancia, es muy utilizada en el norte del continente europeo, en los Estados Unidos y en Canadá, mientras que en el resto de los países occidentales su uso suele limitarse al entibado, a los andamiajes y a la carpintería. Sus niveles de plasticidad y resistencia la hacen fácil de trabajar y su carácter aislante sólo tiene una contrapartida en el peligro de incendios.
Los tipos de madera utilizados en arquitectura, además de distinguirse por su origen, lo hacen por la forma en que han sido cortados o por sus características al trabajarlos. Así podemos hablar de madera de hilo, la que puede trabajarse por las cuatro caras; cañiza, la que tiene la veta a lo largo; de raja, la que se obtiene por desgaje en el sentido de las fibras; repelosa, la de fibras retorcidas... etc. Es sabido que los orígenes de la arquitectura son lignarios, así como conocida la versión que afirma que las formas pétreas de los templos griegos tienen su origen en las antiguas partes de los mismos realizadas en madera (columnas = troncos; triglifos = extremos de las vigas de madera; gotas = clavos...).

Los materiales plásticos

Resta una breve referencia a los materiales plásticos, los últimos en introducirse en el campo de la arquitectura.
Son sustancias de origen generalmente orgánico, producidas por medios químicos, capaces de adquirir forma por el calor y la presión, conservándola después y alcanzando elevados niveles de resistencia mecánica. Existen dos clases básicas de plásticos: las termoestables, que una vez moldeadas por calor y presión no pueden volver a reformarse por el mismo proceso, y las termoplásticas, que sí permiten una nueva transformación.
Estas características unidas al aislamiento térmico y acústico que pueden proporcionar, los hacen muy indicados para la construcción.
Entre los materiales utilizados habitualmente en la ornamentación hallamos los estucos y los enlucidos, las yeserías o yeso tallado, los mosaicos, las porcelanas, los placados de piedra o madera, entre otros. Los revestimientos más sencillos debemos citar el estuco, material preparado con tiza, aceite de linaza y cola que se aplica como revestimiento decorativo, puesto que, una vez seco, puede tallarse, dorarse o pintarse. Una variedad del estuco es el de mármol, pasta formada con cemento, cal o yeso, colorante y cola que se utiliza para revestimientos que pretendan imitar el mármol. El enlucido es un revestimiento de mortero, de cemento o de cal que se aplica a muros y techos como acabado. Las yeserías son decoraciones talladas sobre una capa de yeso ya seca.
Hasta la segunda mitad del siglo XIX, con el advenimiento de una arquitectura más sincera, que no temía dejar al descubierto sus materiales constructivos, fuesen cuales fueren, los materiales decorativos mencionados se utilizaban únicamente con el fin de ocultar un material estructural o constructivo considerado como poco noble o conveniente.
En la elección de los materiales, el artista tendrá que considerar, además de las cualidades que lo hagan apto para la función a que se destine, el punto de acabado correcto que exige cada material, así como el grado y la calidad de la luz que incidirá sobre él. Éstas son consideraciones de cariz escultórico válidas para la arquitectura, en cuanto que ésta utiliza materiales que deben ser tratados en superficie como si de esculturas se tratara.

Fuente: El Siglo WEB

 







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